Sepúlveda

La Posada de San Millan se encuentra ubicada en la Villa medieval de Sepúlveda, en el nordeste de Segovia. 

El origen de Sepúlveda se remonta a la Edad del Hierrro, lo más probable es que sus primeros pobladores fueran los vacceos y arévacos en la Edad del Hierro.

Más tarde, Roma también se asentó en Sepúlveda. No se sabe a ciencia cierta dónde vivieron los romanos, algunos afirman que pudo ser en el actual pueblo de Duratón. Existen vestigios romanos como los puentes de Talcano y Picazos así como la muralla y calzada romana

Los visigodos llegaron tras los romanos y se asentaron en Castrogoda, una península inmediata a la desembocadura del Caslilla en el Duratón, así como en el cañón del río, en la Cueva de los Siete Altares. De esta época es la Necrópolis excavada en Duratón (Núcleo agregado de Sepúlveda), con 666 sepulturas con ajuares casi totalmente germánicos.

Los árabes también formaron parte de la historia de Sepúlveda . Su primera mención histórica aparece en la Crónica de Alfonso III como uno de los lugares que fueron despoblados en las correrías de Alfonso I contra los musulmanes. En dicho texto es denominada en la forma latina de Septempublica, cuyo significado no es seguro aunque muchos lo asocian a las siete puertas que antaño daban acceso a la villa. Su repoblación por Fernán González, En el año 940, representó un audaz avance hacia el sur, más allá del Duero. El Abad de Arlanza, Fray Gonzalo de Arredondo, nos cuenta su leyenda heroica, con la lucha cuerpo a cuerpo entre el conde de Castilla y el Alcaide moro Abubad, a quien Fernán González cortó la cabeza, la cual está esculpida en la fachada de una de las casas blasonadas de la villa, llamada precisamente “La Casa del Moro”. y en el escudo de la familia proaño, el cual preside la portada de la POSADA DE SAN MILLÁN . Almanzor fracasó en su tentativa de ganar la villa el año 979, pero lo consiguió el 984 o el 986, volviendo a recuperarla definitivamente Sancho García, nieto de Fernán González, en el año 1010, esta vez sin lucha, ante la decadencia del califato de Córdoba.

En el siglo XI Sepúlveda se repuebla definitivamente de manos de Alfonso VI. Es entonces cuando la villa aparece constituida ya como una entidad política territorial. Para dar ese carácter político y administrativo, el Rey Alfonso VI confirma el Fuero que sus antepasados, los Condes Fernán González, García Fernández y Sancho García, dieron a Sepúlveda. En el preámbulo del Fuero Latino se establecen los términos que se conceden a la villa y los lugares que bajo la jurisdicción de Sepúlveda se la asignan para que, desde la villa y bajo su tutela, se repueblen.

Fruto del esplendor de Sepúlveda en la Edad Media es la existencia de 15 iglesias. Sepúlveda, al igual que Sevilla, Toledo, Segovia y tantas ciudades medievales, era un conglomerado de tres ciudades y religiones diversas: la católica, la musulmana y la judía.

En el año 1111, en el Campo de la Espina o Candespina, hoy Fresno de Cantespino, Alfonso I de Aragón y el conde Enrique de Portugal vencieron a la mujer del primero, Dª Urraca. El evento fue trascendente para la independencia portuguesa y, como consecuencia del mismo, Sepúlveda estuvo algún tiempo bajo dominio aragonés.

En el siglo XV ostentaron el señorío de la villa el infante-rey don Alfonso y su hermana, la futura reina Isabel La Católica. La lealtad de Sepúlveda a esta reina fue siempre incondicional. Cuando su hermano Enrique IV entregó Sepúlveda al Marqués de Villena, por dos veces los sepulvedanos impidieron la entrada de don Juan Pacheco y aún del mismo rey en persona. En el año 1468 se expulsa de la villa a los judíos y en 1472 se reconoce la soberanía de los futuros Reyes Católicos.

Mediado el siglo XVIII, el Rey Carlos III visitó Sepúlveda, regalando un cuadro ecuestre de su hijo Carlos IV a la edad de 17 años.

Durante la Guerra de la Independencia, El Empecinado realizó incursiones por la zona, teniendo sus cuarteles en las cuevas del Cañón del Duratón. También merece destacarse entre los últimos hechos más sobresalientes de la villa la resistencia numantina contra Napoleón en el otoño de 1808.

 


  • EL SALVADOR
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  • VIRGEN DE LA PEÑA II
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  • Puerta de la Fuerza
  • Puerta del Río
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PARQUE NATURAL DE LAS HOCES DEL RÍO DURATON

El Parque Natural de las Hoces del río Duratón está situado en el noreste de Segovia, ocupando una superficie de 5.037 hectáreas que se extiende en terrenos de los municipios de Sepúlveda, Sebúlcor y Carrascal del Río. El Río Duratón discurre durante 27 kilómetros encajonado en el cañón que ha excavado en el sustrato calizo. En el último tercio de este recorrido traza cerrados meandros que forman las conocidas HOCES DEL RÍO DURATÓN . Las paredes, que alcanzan los 100 metros de altura en algunos puntos, sirven de lugar de nidificación a muchas especies de aves, pero la relevancia fundamental se la llevan los buitres leonados que se han convertido en uno de los principales atractivos del parque.

Junto a la riqueza natural que guarda hay un importante patrimonio cultural que hacen del mismo un destino turístico y de ocio importante. Destacan la ermita de San Frutos y el monasterio de Nuestra Señora de la Hoz.. En esta zona el río se ha encajado en un profundo cañón, que en algunos lugares alcanza más de 100 metros de desnivel.Este paraje, constituido por el curso medio del Duratón, fue declarado Parque Natural el 27 de junio de 1989

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Al interés y belleza del paisaje hay que añadir la gran riqueza arqueológica e histórica que encierra en su interior esta garganta y por supuesto una rica flora y fauna, donde el rey es el buitre leonado, con una colonia considerada como la mayor de Europa, tanto por su número, 710 parejas censadas en el año 2015, como por su nivel reproductivo.

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